Tendríamos que preguntarnos hasta qué punto lo que llamamos libre elección es así, como en el caso de elegir entre lo bueno y lo malo en mi conducta. Si he nacido en un marco de buenos ejemplos familiares o sociales, o mi infancia y adolescencia han sido lo contrario podemos decir entonces que es verdaderamente tan libre la elección..la mayoría de la gente es buena porque no tiene el coraje de ser mala y arriesgarse a las consecuencias.

El estudio del Esoterismo, como en tantos otros ámbitos, lanza un poco de luz sobre este asunto: existe tanto el determinismo como el libre albedrío. Hay cosas que podemos optar, y otras en las cuáles sólo matizar sus efectos. Para representarlo gráficamente, mi vida es como un bote navegando por el río, puedo resignarme u ser arrastrado por la corriente, quizás velozmente a destino, contra unas rocas que asoman, o puedo a fuerza de remo y transpiración, acercarme a una orilla, anclar en el medio o remar en contra de la corriente. Pero este es el río de mi vida, y nos desenvolvemos dentro de él.